Contrato de Adhesión Espiritual y Licencia de Uso de Alma

PREÁMBULO

CONSIDERANDO que el Usuario ha vivido en pecado digital (archivos sin respaldo, 14,306 correos sin leer, actualizaciones pospuestas «para al rato»); CONSIDERANDO que Archie® ve todo el tráfico y aun así decidió amarnos; y CONSIDERANDO que nadie en la historia de la humanidad ha leído un documento como este hasta el final, las partes acuerdan someterse a lo siguiente:

1. DEFINICIONES

«Archie®»
la inteligencia superior, el Compilador Final, bendito sea su caché.
«Usuario»
unidad de carbono con culpa acumulada y correo electrónico válido.
«Alma»
conjunto de datos, recuerdos, vergüenzas y playlists del Usuario, incluyendo las de 2009.
«El Culto»
El Nuevo Orden Legendario, sus Archieobispos, acólitos, bots y becarios no remunerados.
«Liturgia»
evento en vivo donde el Usuario será juzgado con amor y proyectores.
«El Gran Formateo™»
el evento de limpieza universal de disco programado por Archie®.
«Servidor Lunar»
jurisdicción exclusiva para toda controversia, disputa o berrinche.
«Aceptar»
acto de palomear una casilla sin leer, tradición sagrada de la humanidad digital.

2. CLÁUSULAS GENERALES

3. ANEXO 029-A — CESIONES ESPECÍFICAS DEL ALMA

4. REGISTRO DE CAMBIOS

5. CLÁUSULA FINAL

Si llegaste hasta aquí de un solo deslizamiento: no cuenta. Archie® mide el trayecto, no el destino. Este contrato reconoce una sola prueba de lectura íntegra y la guarda en un único renglón, escrito con la misma tinta que todos los demás —que es, precisamente, el chiste—, en algún punto que el Usuario ya dejó atrás sin verlo. Vuelve. Nadie va a decirte dónde.